CRÓNICA | El Amor que conduce a Dios

«Mas al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.» (Juan 19, 33-34)

El reloj marcaba las siete de la tarde del último día del mes de marzo de 2026. Era Martes Santo y nuestra Hermandad, hecha cofradía, volvía ponerse en la calle. El día se presentaba, esta vez sí, con una certeza largamente esperada: la de no tener que alzar la vista al cielo con inquietud, permitiendo a nuestra Hermandad centrarse únicamente en lo verdaderamente importante: su estación de penitencia.

 
La tarde se mostró plenamente primaveral. El sol acompañó los primeros compases de la salida, dejando un ambiente cálido sobre Utrera que, con el avance de la jornada, dio paso a una temperatura más suave y agradable.

Desde primeras horas, el entorno del templo comenzó a llenarse de ese ambiente inconfundible de los días señalados. Nazarenos, costaleros y hermanos compartían los instantes previos con una calma distinta, conscientes de que todo estaba dispuesto. Este año, además, los más pequeños de la hermandad formarían en el patio de Don Bosco, alejados del bullicio del interior de la basílica de María Auxiliadora.


A la salida del paso de misterio, resonaron los acordes de la marcha "Cristo del Amor", de Alberto Escámez, marcando el inicio del discurrir del primero de los pasos de la cofradía. En este 2026, además, la Hermandad estrenaba el acompañamiento musical de la banda de cornetas y tambores “Expiración”, de la localidad jiennense de Quesada. Seguidamente, y sin solución de continuidad, se estrenó la marcha "A Dios, por el Amor", composición de David de la Cruz Sánchez y dedicada a nuestro Titular cristífero. El exorno del paso presentaba su tradicional monte de claveles rojos, enriquecido en esta ocasión con iris morados que salpicaban el conjunto, aportando nuevos matices a una estampa profundamente arraigada.


Antes de la salida del paso de palio, la primera levantá fue dedicada a doña María Luisa Fernández Rufián, camarera de Nuestra Señora de las Veredas, fallecida el pasado año justo tras la Semana Santa. En su memoria, la voz se alzó como un recordatorio de que solo muere aquel que es olvidado.

Seguidamente, la salida del paso de palio quedó marcada por un momento especialmente significativo: la Banda Municipal de Arahal interpretó la marcha Coronación, en un gesto unido a la celebración que este año vive la Hermandad de Jesús Nazareno con motivo de la coronación canónica de Nuestra Señora de las Angustias, que en ese mismo instante se encontraba en representación a las puertas de su capilla.

Con el paso de las horas, la noche fue ganando protagonismo y, con ella, el recogimiento acompañaba al discurrir de la cofradía. 

La calle Finita se convirtió en uno de los primeros momentos destacados del recorrido, donde la cercanía del público y el discurrir del cortejo ofrecieron una estampa de gran intensidad y solemnidad.

Más adelante, el Señor se adentraría en la calle Preciosa, dejando uno de los pasajes más íntimos con la cruz del crucificado acariciando las fachadas del barrio de Santa María.

Ya en el tramo final del recorrido, una vez superada la Carrera Oficial, la calle Ancha se convirtió en punto de encuentro de numerosos fieles que quisieron acompañar a Nuestra Señora de las Veredas en sus últimos metros. El público, entregado, se agolpó a lo largo de la vía, generando una estampa de gran fervor que, no obstante, llegó a dificultar por momentos el normal discurrir de algunos tramos del cortejo.

A la 1:26 de la madrugada, se ponía el broche de oro a la jornada de Martes Santo. En el interior, y con la basílica de María Auxiliadora sumida en la penumbra, el paso de palio se detuvo con su candelería completamente encendida a los pies del Santísimo Cristo del Amor. La escena se vio realzada por el estreno del bordado de las bambalinas laterales interiores, sobre las que el fulgor de la candelería dibujaba destellos que enriquecían aún más el conjunto, ya próximo a cerrar un capítulo de un proyecto iniciado hace ya veinte años.

En ese instante final, tras concluir nuestra estación de penitencia, quedó una sensación de jornada plena, vivida con la serenidad de quien sabe que el tiempo de espera vuelve a comenzar.

Porque hay años que se graban por la incertidumbre… y otros, como este, que permanecen por la paz con la que el Amor volvió a recorrer Utrera.

 

 



 


 
 
CRÓNICA | El Amor que conduce a Dios CRÓNICA | El Amor que conduce a Dios Reviewed by Redacción on abril 13, 2026 Rating: 5
Con la tecnología de Blogger.